Más de 241 toneladas de alimentos han sido recuperadas entre 2024 y 2026, gracias al compromiso de comerciantes de las plazas Minorista, Campo Valdés y de Flórez. Esta labor ha permitido entregar 8.448 paquetes de frutas y verduras a familias en condición de vulnerabilidad.
En Medellín, la solidaridad también se construye desde las plazas de mercado. Allí, donde diariamente circulan cientos de alimentos, comerciantes y la Administración Distrital trabajan de manera articulada para evitar el desperdicio y contribuir a la alimentación de las familias que más lo necesitan.
Este compromiso fue reconocido por el Distrito el pasado jueves, durante una jornada en la que 245 comerciantes de las plazas Minorista, Campo Valdés y de Flórez recibieron un reconocimiento por su participación en la Alianza Medellín Cero Hambre, una iniciativa que promueve el aprovechamiento de alimentos que, aunque conservan condiciones adecuadas para el consumo, podrían terminar desperdiciados.

La actividad se realizó en el marco del Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos, que se conmemora cada 29 de septiembre. Durante el encuentro, los comerciantes recibieron productos transformados a partir de alimentos que ellos mismos han donado, como una manera de visibilizar el impacto de sus aportes y agradecer su compromiso con las comunidades más vulnerables.
Alimentos recuperados que se convierten en oportunidades
De acuerdo con el balance presentado, entre 2024 y 2026 se han recuperado más de 241 toneladas de alimentos y se han entregado 8.448 paquetes de frutas y verduras a hogares en condición de vulnerabilidad.
En la Plaza Minorista, por ejemplo, cada semana se distribuyen más de 60 paquetes, con un peso aproximado de 30 kilogramos cada uno. Estas entregas también incluyen productos transformados por el equipo de gastrónomos del Distrito, además de recetas y recomendaciones que permiten aprovechar mejor los alimentos.
Parte de los productos recuperados se transforma en pulpas, mermeladas, encurtidos, salsas, aderezos, arepas y alimentos deshidratados. Asimismo, el proceso ha permitido aprovechar más de 28 toneladas de residuos orgánicos, contribuyendo a reducir el desperdicio.
Sobre el alcance de esta iniciativa, la secretaria de Inclusión Social y Familia, Diana Carmona Henao, destacó la importancia de llevar estos beneficios a los hogares de la ciudad. “Con este proceso estamos logrando transformar vidas, llegar con paquetes de frutas y verduras, pero también con alimentos transformados para nuestras familias”, comentó la secretaria.
La solidaridad que nace desde las plazas

Detrás de estas cifras hay comerciantes que, desde su actividad cotidiana, han decidido compartir parte de sus productos con quienes atraviesan dificultades para acceder a una alimentación adecuada.
Así lo expresó Paula Vélez, comerciante de la Plaza Minorista, quien resaltó que el reconocimiento recibido también les permite conocer el destino de los alimentos donados. “Hoy nos dieron este incentivo, no solamente para mostrarnos qué se está haciendo con todo lo que donamos, sino también como una forma de agradecimiento por nuestro aporte. Nosotros decidimos cada ocho días participar en este programa porque es, de una u otra manera, ser empáticos con el otro. Si bien nosotros tenemos hoy para comer, también queremos que los demás tengan, así sea un poquito cada día”, manifestó.
Sus palabras reflejan el sentido de una iniciativa que busca fortalecer la empatía, la corresponsabilidad y el compromiso social, demostrando que las acciones cotidianas pueden contribuir a mejorar las condiciones de vida de otras personas.
Una alianza para fortalecer la seguridad alimentaria
La Alianza Medellín Cero Hambre reúne los esfuerzos de la Administración Distrital, empresas, organizaciones sociales, plazas de mercado, comunidades y otros actores que trabajan por fortalecer la seguridad alimentaria en la ciudad.
El reconocimiento a los 245 comerciantes destaca el papel que desempeñan estos actores en la recuperación y el aprovechamiento de alimentos, una labor que contribuye a reducir las pérdidas, promover prácticas responsables y llevar productos a las familias que más lo necesitan.

Más allá de las toneladas recuperadas y los paquetes entregados, esta iniciativa demuestra que la solidaridad puede convertirse en acciones concretas. Desde las plazas de mercado de Medellín, comerciantes y organizaciones continúan sumando esfuerzos para que los alimentos se aprovechen y lleguen a quienes los necesitan, recordándonos que combatir el hambre es una tarea que involucra a toda la sociedad.
