Por: Fredy Loaiza.
Hablar de derechos humanos no es hablar únicamente de leyes, abogados o documentos difíciles de entender. Hablar de derechos humanos es hablar de nosotros, de nuestra familia, de nuestros vecinos y de la manera como construimos comunidad.
Todos tenemos derechos por el simple hecho de ser personas. No importa nuestro origen, nuestra condición económica, nuestra forma de pensar, nuestro color de piel, nuestra religión o cualquier otra característica. Los derechos humanos parten de algo fundamental: la dignidad de cada ser humano.
Pero hay una frase que vale la pena recordar todos los días:
«Tus derechos llegan hasta donde comienzan los derechos de los demás».
Y esto no significa que nuestros derechos desaparezcan cuando aparecen los derechos de otra persona. Significa que vivir en comunidad implica aprender a ejercer nuestras libertades sin atropellar la dignidad, la tranquilidad y las libertades de quienes nos rodean.
Tener derechos también significa respetar
Tenemos derecho a expresarnos, pero eso no significa que podamos utilizar nuestra libertad para humillar, amenazar o destruir la dignidad de otra persona.
Tenemos derecho a disfrutar de nuestros espacios, pero también debemos pensar en el vecino que necesita descansar.
Tenemos derecho a participar y opinar sobre lo que ocurre en nuestra comunidad, pero debemos entender que otra persona puede pensar diferente.
Tenemos derecho a reclamar cuando consideramos que algo está mal, pero también tenemos la responsabilidad de hacerlo sin violencia y respetando a los demás.
Los derechos humanos son universales, inherentes, inalienables, indivisibles e interdependientes. Además, todas las personas deben recibir igual protección y pueden acudir a las autoridades cuando sus derechos son vulnerados.

Por eso, defender nuestros derechos nunca debería convertirse en una excusa para desconocer los derechos de los demás.
En la comunidad, todos tenemos un papel
Cuando hablamos de derechos humanos desde un medio comunitario como Altavista Mi Casa, debemos llevar la conversación a nuestra realidad.
Los derechos están presentes cuando una familia necesita atención en salud, cuando un niño tiene derecho a estudiar, cuando una persona necesita trabajar en condiciones dignas, cuando un adulto mayor merece respeto, cuando una comunidad exige protección o cuando un ciudadano quiere participar en las decisiones que afectan su territorio.
Pero también están presentes en esas pequeñas acciones que muchas veces parecen insignificantes.
- Saludar al vecino.
- Escuchar al otro.
- No discriminar.
- No señalar sin conocer la historia de una persona.
- Cuidar los espacios públicos.
- Respetar el descanso.
- No arrojar basura donde afecta a los demás.
- Dialogar antes de pelear.
Y entender que la comunidad no está formada solamente por lo que yo necesito, sino también por lo que necesitan quienes viven a mi alrededor.
Libertad no significa hacer lo que se quiera
A veces confundimos libertad con poder hacer cualquier cosa.
Pero vivir en sociedad implica límites. No porque nuestros derechos sean menos importantes, sino porque ninguna persona vive sola en el mundo.
Mi libertad de expresión convive con la dignidad de los demás.
Mi derecho al descanso convive con el derecho de otros a disfrutar de sus espacios.
Mi derecho a participar convive con el derecho de otra persona a pensar diferente.
Mi derecho a reclamar convive con el derecho de los demás a no ser agredidos.
Así se construye una sociedad democrática: entendiendo que los derechos vienen acompañados de responsabilidades.
Colombia y los derechos humanos

Nuestro país ha recorrido un largo camino en materia de derechos y garantías. Colombia ya tenía disposiciones relacionadas con libertades, seguridad, propiedad, educación y participación antes de la Constitución de 1991.
Sin embargo, la incorporación formal del sistema internacional contemporáneo de derechos humanos tuvo un momento importante en 1968, con la aprobación de los Pactos Internacionales de las Naciones Unidas mediante la Ley 74. Posteriormente, Colombia aprobó la Convención Americana sobre Derechos Humanos en 1972.
Y llegó un momento fundamental: 1991.
La Constitución Política de 1991 fortaleció la protección de los derechos y estableció mecanismos para hacerlos efectivos. Entre ellos está la acción de tutela, una herramienta que permite solicitar ante los jueces la protección inmediata de derechos fundamentales cuando son vulnerados o amenazados.
Esto nos recuerda algo importante: los derechos no están solamente escritos en un papel; existen mecanismos para defenderlos.
Una comunidad que conoce sus derechos es una comunidad más fuerte
Desde los medios comunitarios también tenemos una responsabilidad.
Informar no es solamente contar qué pasó. Informar también es ayudar a que las personas conozcan sus derechos, sus deberes y las herramientas que tienen para participar y defenderse.
Una comunidad informada puede preguntar.
Puede exigir.
Puede participar.
Puede organizarse.
Puede acompañar a quien lo necesita.
Y también puede reconocer cuándo una situación requiere diálogo y cuándo es necesario acudir a las instituciones correspondientes.
Los derechos humanos no son privilegios ni favores que alguien nos concede. Son garantías que pertenecen a todas las personas por su dignidad.
El respeto empieza por casa

Quizás el verdadero reto no está solamente en conocer nuestros derechos, sino en aprender a respetar los derechos de quienes caminan junto a nosotros.
Porque una comunidad no se transforma solamente con grandes discursos.
Se transforma cuando dejamos de pensar únicamente en el “yo” y comenzamos a construir un “nosotros”.
Cuando entendemos que el vecino también tiene derechos.
Que el niño también merece protección.
Que el adulto mayor merece respeto.
Que quien piensa diferente no es nuestro enemigo.
Que reclamar no significa agredir.
Y que defender nuestros derechos también implica reconocer la dignidad de los demás.
Desde Altavista Mi Casa creemos que una comunidad que conoce sus derechos también debe aprender a respetarlos.
Porque nuestros derechos son importantes, pero los derechos de los demás también lo son. «Tus derechos llegan hasta donde comienzan los derechos de los demás».
Por Fredy Loaiza
Altavista Mi Casa – Comunicación comunitaria al servicio del territorio.
