Segundas oportunidades: recuperar las quebradas de Medellín también puede recuperar vidas.

Recuperar una quebrada, embellecer un espacio público y cuidar el ambiente puede significar mucho más que una labor de mantenimiento. En Medellín, estas acciones se están convirtiendo también en una oportunidad para que personas que estuvieron privadas de la libertad puedan reconstruir su proyecto de vida, encontrar un empleo y volver a aportar a la sociedad.

A través de los proyectos estratégicos Tacita de Plata y Mi Río, Mis Quebradas, la Alcaldía de Medellín impulsa el componente de Segundas Oportunidades, una estrategia que busca promover la inclusión social y laboral de personas que han pasado por procesos de privación de la libertad. La iniciativa se desarrolla en el marco del Acuerdo 050 de 2025, orientado a la recuperación integral del río Medellín y las quebradas de la ciudad.

Actualmente, cuatro personas, entre los 18 y los 46 años, ya hacen parte de este proceso, y la meta es llegar a 10 beneficiarios. Algunas de ellas cumplen funciones como guardianes de cauce y promotores ambientales, participando directamente en las labores de recuperación y cuidado de las quebradas de Medellín.

La apuesta hace parte de un esfuerzo más amplio. Durante este semestre, más de 400 personas integran los equipos de Tacita de Plata y Guardaquebradas, dedicados a la recuperación ambiental y al embellecimiento de diferentes espacios de la ciudad.

“Estamos generando empleo y oportunidades”

La secretaria de Medio Ambiente, Marcela Ruiz, destacó el componente social de estos proyectos y resaltó que el cuidado del territorio también puede convertirse en una puerta de entrada para quienes buscan una nueva oportunidad. “Desde la Alcaldía de Medellín, le apostamos a la construcción de sostenibilidad en la ciudad. Y esta es una apuesta también generadora de empleo y oportunidades para muchas personas”.

La funcionaria explicó que los proyectos Tacita de Plata y Guardaquebradas de Mi Río, Mis Quebradas están generando más de 400 empleos y vinculando a personas provenientes de procesos de inclusión social.

En su testimonio, Ruiz también subrayó el valor de permitir que quienes están atravesando procesos de rehabilitación social y reincorporación a la sociedad puedan encontrar un espacio para reconstruir su futuro: “Estos empleos han vinculado a integrantes de procesos de rehabilitación social y de reincorporación a la sociedad, quienes tienen aquí la opción de rehacer su vida y contribuir a la sostenibilidad de la ciudad”.

Cuidar el ambiente, una oportunidad para volver a empezar

La experiencia plantea una mirada diferente sobre las segundas oportunidades. No se trata solamente de conseguir un empleo: también significa recuperar la confianza, desarrollar capacidades y demostrar que el pasado no tiene por qué definir para siempre el presente de una persona.

En este caso, la recuperación ambiental y la inclusión social caminan de la mano. Mientras los participantes ayudan a proteger las quebradas y los espacios públicos, también encuentran una posibilidad para construir un nuevo proyecto de vida.

La propia estrategia parte de una idea contundente: una persona no debe ser definida únicamente por su pasado, sino también por sus capacidades en el presente y por lo que puede aportar a su comunidad.

Medellín, así, busca que el cuidado del territorio tenga también un rostro humano. Porque recuperar una quebrada no es solamente limpiar un cauce o embellecer un espacio: también puede significar abrir una puerta, recuperar una esperanza y demostrar que una segunda oportunidad puede convertirse en una nueva manera de servirle a la ciudad.

Publicado por Altavista micasa

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