Hoy me atrevo a escribir un poco sobre mi historia, sobre ese camino que me ha llevado a convertirme en líder comunitario, comunicador y apasionado por los procesos sociales de nuestro territorio.
Soy Fredy Alexander Loaiza Loaiza, nacido un 13 de marzo en la vereda San José del Manzanillo, un lugar lleno de historias, montañas y personas trabajadoras que me vieron crecer. Desde niño siempre fui diferente. Era un niño alegre, inquieto, soñador y con muchas ganas de explorar el mundo, aunque jamás imaginé que algún día me convertiría en líder de mi comunidad.
En mis tiempos libres practiqué judo, un deporte que me enseñó disciplina, respeto y perseverancia. Alcancé el cinturón amarillo y todavía recuerdo aquellos combates, las competencias y los compañeros con quienes entrenábamos. Muchos de ellos hoy hacen parte de la Selección Antioquia y hasta de la Selección Colombia en este deporte.
Luego llegó el auge del ultimate, otro deporte que nos enamoró profundamente y que nos dejó grandes amistades y aprendizajes. Siempre también hemos tenido un gran amor por el baloncesto. Uno de los momentos más especiales de mi vida fue poder jugar junto a mi madre en el mismo equipo durante unas justas deportivas. Son recuerdos que quedan para siempre en el corazón.

Mi niñez y juventud también estuvieron ligadas al grupo de teatro “Ilusiones”, donde aprendimos a expresarnos, a perder el miedo al público y a creer en el talento local. Tanto marcó esa etapa mi vida, que todavía hoy conservo mi antiguo correo relacionado con aquel grupo de teatro.
Pero la vida empezó a tomar un rumbo diferente cuando llegaron los Comités Comunitarios de Gestión del Riesgo, que en ese entonces hacían parte del SIMPAD. Ahí nuestra historia empezó a cambiar. Comenzamos a formarnos en atención de emergencias, prevención del riesgo y trabajo comunitario. Fueron años de mucho aprendizaje y crecimiento personal.







Incluso intenté ingresar a la universidad para estudiar Atención Prehospitalaria, aunque nunca logré pasar. Sin embargo, entendí que los sueños no siempre se cumplen de la manera que uno imagina, pero sí terminan guiándonos hacia nuestro verdadero propósito.
Durante ese proceso llegué a asumir la dirección del comité de gestión del riesgo de Manzanillo, justo cuando hubo cambios importantes en la normatividad de gestión del riesgo en Colombia. Desde allí seguimos trabajando con más fuerza en la prevención, la capacitación y el acompañamiento comunitario.


En medio de todo ese camino apareció otra gran pasión: la fotografía. Poco a poco las cámaras comenzaron a enamorarme. Empecé a aprender de manera empírica, investigando, practicando y encontrando en cada imagen una forma de contar historias.
Al mismo tiempo empezó a tomar fuerza el periódico de Altavista Somos, un medio comunitario que circuló por nuestra comuna y que nos permitió seguir creyendo en la comunicación como herramienta de transformación social.
Y así, en el año 2014, nació Altavista Mi Casa junto a Gerson y Carlos. Un sueño que comenzó pequeño, pero con grandes ganas de trabajar por el territorio. Hoy, después de 12 años, seguimos creciendo, aprendiendo y ajustándonos a los nuevos tiempos.





Desde el inicio teníamos un sueño muy claro: crear una emisora comunitaria. Fueron ocho años de esfuerzo, luchas y persistencia hasta que finalmente logramos hacer realidad la emisora, un espacio que hoy le da voz a nuestra comunidad y fortalece la comunicación popular.
A lo largo de este proceso siempre hemos estado de pie, liderando iniciativas y trabajando de frente con la gente. También me lancé en tres oportunidades a la JAL, y tuve el honor de representar a mi comunidad durante cuatro años como edil, una experiencia que me permitió entender aún más las necesidades y sueños de nuestro corregimiento.










Hoy continúo este camino como director de Altavista Mi Casa, convencido de que la comunicación comunitaria transforma vidas, construye memoria y fortalece el tejido social.
Soy Fredy Loaiza, “La Voz del Pueblo”, y cada día amo más este mundo de la comunicación comunitaria, porque entendí que comunicar no es solamente hablar detrás de un micrófono o tomar una fotografía. Comunicar es escuchar a la gente, caminar el territorio, acompañar procesos y nunca perder la esencia de servirle a la comunidad.
Y aquí seguimos… soñando, trabajando y creyendo en Altavista y en su gente, siempre vamos de frente y sin miedo.







