Van 332 actividades de apropiación territorial: recorridos de limpieza,
jornadas de siembra y picnics de lectura.
Este año se han realizado 243 encuentros comunitarios para generar consciencia en las personas.
En los barrios de Medellín, la recuperación de espacios afectados por residuos ya no es solo una tarea institucional: se ha convertido en un compromiso ciudadano que crece con fuerza. Hoy, 169 madrinas y padrinos han decidido adoptar puntos críticos de basura, asumiendo el reto de cuidar, mantener y transformar estos lugares en entornos dignos para la comunidad.
Esta iniciativa no solo se queda en la limpieza. Según el boletín oficial, ya se han desarrollado 332 actividades de apropiación territorial que incluyen jornadas de limpieza, siembra de árboles, murales comunitarios y hasta picnics de lectura. Acciones que, más allá de lo ambiental, fortalecen el tejido social y el sentido de pertenencia.

A esto se suman 243 encuentros comunitarios realizados durante el año, enfocados en generar conciencia sobre la correcta disposición de los residuos y la importancia de cuidar el entorno.
Desde la institucionalidad, se destaca el valor de este proceso colectivo. La subsecretaria de Servicios Públicos, Manuela García Gil, resaltó que “cuando la comunidad se involucra, el cambio se vuelve sostenible y se generan transformaciones que mejoran la calidad de vida en los barrios”.
Pero más allá de las cifras, son las voces de la comunidad las que reflejan el verdadero impacto. Abigaíl Valencia, habitante de la comuna 5 Castilla, comparte su motivación: “Decidí ser el padrino de este punto crítico en el barrio Belalcázar, para enseñarle a la comunidad a hacer buena disposición de los residuos, a sacarlos cuando pasa el carro de la basura, para que mantengamos limpio y en orden el sector”.

Este trabajo también se articula con la estrategia Mi M2 y los Comités de Aseo y Ornato, donde la comunidad no solo limpia, sino que siembra vida y embellece sus espacios. Así lo explica el subsecretario de Gestión Ambiental, Mario Ramírez: “También llamamos la atención de quienes nos están generando estos residuos, para que no vuelva a ocurrir y entendamos que una ciudad no es la más limpia por ser la que más recoge, sino por ser la que menos ensucia”.
La experiencia demuestra que la transformación es posible cuando hay corresponsabilidad. Cada punto recuperado es un mensaje claro: el cambio empieza desde lo cotidiano, desde la decisión de cada vecino de cuidar su entorno.
Desde AltaVista Mi Casa, esta historia se convierte en un llamado a replicar estas acciones en cada rincón del territorio. Porque más que limpiar espacios, se trata de construir comunidad y dignificar la vida en nuestros barrios.

Fuente y fotos: Alcaldía de Medellín
