En la microcuenca La Guayabala, un territorio que reúne a las veredas Jardín y San José del Manzanillo, y donde confluyen cuatro Juntas de Acción Comunal, comienzan a hacerse cada vez más visibles tres problemáticas que están afectando la convivencia, la movilidad y la calidad de vida de quienes habitan este importante sector del corregimiento de Altavista.
Desde Altavista Mi Casa, como medio comunitario, recogemos la voz de los habitantes y hacemos un llamado a la reflexión colectiva para enfrentar estos retos que, más allá de señalar responsables, buscan promover una mayor conciencia ciudadana.
El mal parqueo, una problemática que se agudiza

Uno de los temas que más preocupa hoy a la comunidad es el mal parqueo de vehículos, una situación que viene generando congestión vehicular especialmente los fines de semana y que ya empieza a sentirse también en horas de la noche.
La problemática se evidencia principalmente en toda la entrada de Manzanillo, desde el sector conocido como Los Tanques hasta llegar a la cancha de Manzanillo, donde los vehículos estacionados en lugares inadecuados reducen el paso y provocan los conocidos “tacos” que afectan tanto a residentes como a visitantes.
Esta situación también se replica en el sector de Las Tres Cruces, donde vecinos manifiestan su preocupación por la falta de cultura vial y el poco respeto por los espacios de circulación.
Más que una cuestión de movilidad, el mal parqueo termina afectando la convivencia y pone en riesgo la atención de emergencias, pues en algunos momentos el paso de vehículos se vuelve realmente complicado.
La basura: un problema que también es de todos

La segunda preocupación tiene que ver con la disposición inadecuada de residuos. En varios sectores de la microcuenca, algunos habitantes están sacando la basura en días y horarios que no corresponden a la ruta de recolección.
Esta práctica genera acumulación de residuos en las calles, lo que trae consigo la proliferación de roedores y malos olores, afectando la salud pública y el entorno.
Además, la mala disposición de la basura también puede tener consecuencias más graves. Cuando los residuos terminan en quebradas o alcantarillas, se incrementa el riesgo de taponamientos e inundaciones, especialmente en épocas de lluvia.
Por eso es importante recordar que la gestión del riesgo es responsabilidad de todos, y que pequeños actos cotidianos, como sacar la basura en el horario correcto, pueden evitar grandes problemas para la comunidad.
El ruido vuelve a aumentar cada fin de semana

La tercera problemática que vuelve a encender las alarmas es el aumento del ruido, particularmente los fines de semana, cuando algunos establecimientos comerciales sobrepasan los niveles de sonido permitidos.
Si bien es importante reconocer el derecho al trabajo y al emprendimiento, también es fundamental recordar que la convivencia implica equilibrio y respeto por los demás.
“Ustedes no están solos”, recuerdan varios vecinos que han expresado su preocupación por los altos volúmenes que se extienden hasta altas horas de la noche.
En Colombia existe una normativa clara frente al control del ruido. Las sanciones pueden ser significativas:
- Tipo 1: hasta 2 salarios mínimos mensuales legales vigentes (SMMLV), equivalente a $3.501.810 COP.
- Tipo 2: hasta 4 SMMLV, equivalente a $7.003.620 COP.
- Tipo 3: hasta 8 SMMLV, equivalente a $14.007.240 COP.
- Tipo 4: hasta 16 SMMLV, equivalente a $28.014.480 COP.
Más allá de las sanciones económicas, el verdadero objetivo es promover una convivencia basada en el respeto, donde quienes trabajan también comprendan que sus vecinos tienen derecho al descanso.
Un territorio que se cuida entre todos

La microcuenca La Guayabala es un territorio lleno de vida comunitaria, historia y trabajo colectivo. Sin embargo, estos tres temas mal parqueo, manejo de residuos y exceso de ruido nos recuerdan que la convivencia se construye todos los días con pequeñas decisiones.
Desde Altavista Mi Casa reiteramos una invitación a la comunidad: cuidar el territorio también es una forma de hablar bien de nuestro corregimiento.
Respetar las normas de parqueo, sacar la basura en el horario correcto y mantener niveles adecuados de ruido son acciones simples que pueden marcar una gran diferencia.
Porque al final, la calidad de vida en nuestros barrios y veredas depende del compromiso de todos.
