El ruido excesivo dejó de ser solo una molestia para convertirse en una infracción sancionable en Colombia. Con la entrada en vigencia de la Ley 2450 de 2025, conocida como la Ley contra el Ruido, las autoridades cuentan ahora con herramientas claras para controlar la contaminación acústica, incluyendo la generada por motocicletas que superan los niveles permitidos.
Esta normativa busca proteger la convivencia ciudadana, la salud y el bienestar colectivo, especialmente en zonas residenciales, hospitales, centros educativos y espacios públicos donde el ruido constante afecta la calidad de vida.
¿Por qué se regula el ruido de las motos?
De acuerdo con las autoridades ambientales y de movilidad, el ruido excesivo puede generar estrés, trastornos del sueño, afectaciones auditivas y problemas de salud mental. En el caso de las motocicletas, uno de los principales focos del problema son los escapes modificados, silenciadores alterados o retirados, prácticas que incrementan de forma significativa el sonido del vehículo. Por esta razón, la ley establece límites claros y sanciones específicas para quienes incumplan.

¿Cuánto ruido está permitido?
La normativa fija para las motocicletas un límite máximo de 86 decibeles. Superar este nivel, ya sea por modificaciones mecánicas o mal estado del sistema de escape, constituye una infracción. Durante una primera etapa, las autoridades adelantaron jornadas pedagógicas para informar a los conductores. Sin embargo, el periodo de socialización ya dio paso a controles y sanciones.
Multas y sanciones: ¿a cuánto ascienden?
Las sanciones están contempladas en el Código Nacional de Tránsito y pueden variar según la gravedad de la infracción:
Infracción C28: Aplica cuando la motocicleta tiene dispositivos que aumentan el ruido o el silenciador está en mal estado o fue retirado. Multa aproximada: $604.000.
Infracción D17: Se impone cuando el vehículo supera los niveles máximos de ruido permitidos por la ley. Multa aproximada: $1.208.000, una de las sanciones más altas en materia de tránsito.
Además del comparendo económico, las autoridades pueden inmovilizar la motocicleta y el vehículo podría no aprobar la revisión técnico-mecánica hasta que cumpla con los estándares establecidos.
Un llamado a la responsabilidad

Más allá de la multa, la Ley contra el Ruido hace un llamado a la corresponsabilidad ciudadana. Circular con una motocicleta en buen estado no solo evita sanciones, sino que contribuye a una ciudad más tranquila, segura y respetuosa con el entorno.
Las autoridades insisten en que el objetivo principal no es recaudar dinero, sino reducir la contaminación auditiva y mejorar la convivencia, especialmente en comunidades donde el ruido constante se ha convertido en un problema diario.
En resumen
– Las motos no pueden superar los 86 decibeles.
– Las multas pueden llegar hasta $1.208.000.
– La motocicleta puede ser inmovilizada.
– Un escape modificado puede hacer que el vehículo no pase la técnico-mecánica.
Conocer la norma y cumplirla es la mejor forma de evitar sanciones y aportar a una mejor calidad de vida para todos.
