Don Óscar Loaiza: El Guardián de las Aguas en San José del Manzanillo

En Medellín, cada día personas como don Óscar Loaiza nos muestran el valor de la dedicación y el amor por la comunidad. A sus 81 años, don Óscar sigue levantándose cada mañana con el mismo objetivo que lo ha movido por más de tres décadas: garantizar que su gente, su querida vereda San José del Manzanillo, nunca se quede sin agua potable.

El acueducto comunitario en San José del Manzanillo es mucho más que una infraestructura; es una historia de esfuerzo, perseverancia, y amor por la comunidad. Décadas atrás, cuando cada hogar enfrentaba la falta de agua potable, un grupo de hombres y mujeres, líderes de la vereda, decidió unirse y construir, con sus propias manos, una fuente de vida para sus familias y vecinos.

Recorrieron kilómetros bajo el sol, cargando materiales y herramientas prestadas, con la firme convicción de que cada esfuerzo valía la pena si lograban ver agua limpia fluyendo por sus hogares. En aquellos tiempos difíciles, se apoyaban unos a otros con gestos simples: una taza de café compartida, una sonrisa, un chiste en medio del cansancio. Fue ese espíritu de comunidad el que hizo posible lo imposible.

Hoy, algunos de esos héroes ya no están, pero dejaron una huella profunda en cada gota de agua que corre por las tuberías. Los que siguen aquí, mayores ya, observan con orgullo cómo sus hijos y nietos disfrutan de lo que ellos construyeron, sabiendo que su sacrificio perdura en cada vaso de agua, en cada baño, en cada riego en los cultivos de la vereda. Este acueducto, más que un servicio, es un tributo al amor por el territorio y al poder de la unión.

Oscar Loaiza un líder que lleva su trabajo social por las venas siempre dejando huellas y en búsqueda de soluciones para su territorio

Empezó sin conocimientos técnicos, aprendiendo con sus propias manos y con una voluntad inquebrantable. Su camino como fontanero del acueducto veredal Agua Pura fue, y sigue siendo, un esfuerzo lleno de sacrificios, pero también de orgullo. Don Óscar ha sido, y es, el hombre al que todos llaman cuando hay una falla, una fuga o un problema, y con paciencia y dedicación, él se encarga de cada gota de agua que llega a los hogares de su vereda.

No se trata solo de un trabajo; para don Óscar, esta labor es un acto de amor. «El agua es vida,» dice con convicción, y para él cuidar el agua es cuidar a su comunidad, a las familias, a los niños que crecen en San José del Manzanillo. Desde la junta directiva del acueducto, él nos recuerda, con palabras y acciones, que cada gota cuenta, que no debemos desperdiciarla, que en nuestras manos está la responsabilidad de cuidar ese recurso que a veces damos por sentado.

El ejemplo de don Óscar es un llamado a valorar más lo que tenemos, a apreciar y cuidar lo esencial. Este hombre, tan sencillo y a la vez tan grande, nos muestra que, a veces, los héroes no llevan capas; llevan una llave inglesa, unas botas de caucho y un corazón que late al ritmo de su comunidad

Publicado por Altavista micasa

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