Si hay una población invisibilizada en los diferentes procesos sociales y culturales de este país, es la mujer, muchas veces desde la cultura patriarcal impuesta se ha minimizado y se ha borrado la labor de las mujeres en los diferentes ámbitos familiares, sociales y culturales y en sus aportes en la transformación de los territorios y de las realidades de las comunidades.
La mujer ha sido fundamental en los diferentes procesos de desarrollo de los territorios, en las resistencias adelantadas desde la sociedad civil en los mayores momentos del aumento de la dinámica del conflicto armado en los territorios, ha sido la mujer la que primero ha levantado su voz ante la vulneración de los derechos humanos y ellas se han convertido en guardianas de la memoria de los pueblos olvidados y silenciados.
Las mujeres desde el don de la palabra que camina, circulan y avanza por los territorios mantienen viva la memoria, esa construcción plural de voces que dejan testimonio de sus luchas y sueños.

El Corregimiento de Altavista, después de las épocas difíciles del aumento de la dinámica del conflicto armado, ha logrado propiciar importantes procesos sociales, comunitarios y culturales y en este territorio se han gestado liderazgos que han adelantado iniciativas desde la sociedad civil para la transformación social de las comunidades.
El conflicto y el olvido en que han vivido los corregimientos de la ciudad propiciaron las juntanzas para soñarse el desarrollo de sus territorios. La guerra y el olvido les enseñó a los habitantes de este lugar la necesidad de organizarse para resistir y construir el futuro soñado, a fortalecer su base social que aprendió a girar alrededor del arte y la memoria como una estrategia para escribir otras historias y para resignificar el habitar este lugar de Medellín.
En cada una de esas iniciativas sociales y en los diferentes escenarios de participación ha estado siempre la mujer construyendo proyectos, tejiendo confianzas y colectivizando sueños.
Esta edición consultará la voz de las mujeres de las cuatro microcuencas del corregimiento, es el testimonio de las mujeres el que se plasma en esta edición y desde donde ahondaremos en sus cosmogonías, en las memorias construidas desde la palabra sobre las dinámicas sociales y de poblamiento del corregimiento, sobre sus apuestas sociales y culturales, de los procesos de liderazgo.
El papel de ellas de conservar las raíces comunitarias y sociales, las deconstrucciones culturales que han liderado para ganar espacios relevantes en la familia y los ámbitos sociales y de participación, la apropiación de ellas en las luchas del feminismo y en las transformaciones de las sociedades patriarcales hacia comunidades incluyentes, respetuosas de la diferencia e inmensamente humanas.

Con esta edición hicimos un ejercicio de contar la historia de un grupo de mujeres del corregimiento que, sin importar las barreras y las adversidades construidas culturalmente por nuestra sociedad, no se han dejado amilanar, se han apropiado de los escenarios de participación y han luchado por ganarse un lugar en la historia de desarrollo del corregimiento de Altavista.
Mujeres que desde el arte, la cultura, la memoria, la política y la participación ciudadana han transformado realidades y han cambiado cientos de vidas, mujeres que hacen parte fundamental de las transformaciones sociales y que a través de la palabra enriquecen día a día las memorias plurales del corregimiento.
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Altavista Mi Casa, Tu Casa, Nuestra Casa.
